2.18.2020

20 Videos Musicales (con historia) que me fascinan

No Music No Life.


Ese solía ser el motto de identidad de Tower Records, una de las tiendas de discos más fregonas que haya visto (y escuchado) el ser humano.

Para mí, es una máxima de vida desde que tengo memoria. La música fue, ha sido, es y será siempre una parte importantísima de mi existencia, como seguramente ya lo habrás podido comprobar en casi todos los posts de este blog, que contienen una sugerencia musical para acompañar la lectura.
Pero para mí siempre ha habido algo más.


Desde que los videos musicales se volvieron parte de la vida cotidiana gracias en parte a MTV allá en los lejanos 80s, nuestra forma de vivir la música fue diferente para el mundo entero. Para mí no tanto, pues mi inmersión al mundo de la música vino prácticamente a la par de la masificación de los videos musicales.

Por alguna razón, quizá esa que me impulsa a mí mismo a narrar historias, que desde que era niño los videos musicales que contaban historias, tuvieran o no que ver con la letra de la canción, me capturó, me cautivó y siempre me fascinó.

Cuando pasaban uno de esos en la televisión me pegaba fascinado a ella, pues entonces no había forma de volver a verlos hasta que los transmitieran de nueva cuenta, lo cual solía tomar semanas.

Para mí era tratar de grabármelos y luego recrearlos en mi mente mientras escuchaba la canción en mi pequeña grabadora de cassettes.

No es necesario hacer más referencia al pasado porque esa costumbre que prácticamente nació conmigo, se quedó para siempre. Eso sí, es quizá ese dejo de nostalgia el que me trae a hacer este post con una colección de los VIDEOS MUSICALES CON HISTORIA que más me han gustado a lo largo de mi vida.


Rankearlos en orden de gusto me parece un ejercicio muy difícil, casi imposible, por lo que apelaré al cómodo criterio de ordenarlos cronológicamente, aunque, para hacer el ejercicio interesante, lo haré en orden inverso, para así poder hacer anexos a este post si así lo requiere la vida y para que el viaje en el tiempo vaya hacia atrás, perfecta metáfora de ir cavando en la poza de los recuerdos.
 

Sin más, vamos a revivir esas historias que cuento y canto en mi mente cuando las veo.
 

Ojalá te gusten tanto como a mí.
Disfrútalas aquí:
 


Shot at the Night

The Killers (2013)

Grandiosa historia de amor al estilo Killers, con miseria y soledad, pero con explosión, clímax y hasta momentos simpáticos en un escenario que no podía ser más apropiado para una rola de The Killers: Las Vegas, en una historia que no solo confirma aquello de que "lo que pasa en Las Vegas..." sino que además te dan una probadita de lo que vive la gente que trabaja toda la noche para que tú puedas disfrutar en esa ciudad.


Miss Atomic Bomb

The Killers (2012)


La inesperada conclusión a Mr. Brightside nos arroja una historia en la que se mezcla la animación y la acción real para darnos una obra llena de nostalgia y remordimiento... Maldita sea cada vez que nos hacemos la pregunta "¿y si yo hubiera...?"
Esto es lo que pasa en este video que es otra grandiosa entrega de The Killers.




Simple Song


The Shins (2012) 
https://www.youtube.com/watch?v=RoLTPcD1S4Q
Ningún video en este listado me gusta tanto como este. Una historia llena de simpatía, pero al mismo tiempo de una angustiosa melancolía que, tal vez sin querer, transporta a quien lo ve a esa época, lejana o cercana, en la que creció sin imaginar que esos días, felices o tristes, se quedarían grabados en la memoria y en el corazón para siempre. Lo amo.



Hello!
Martin Solveig ft. Dragonette (2010)


Desde que lo vi la primera vez, casi por accidente en un hotel de Praga, este video, y su rola correspondiente, se incrustaron para siempre en mi vida. La historia es divertidísima, súper bien filmada, con un argumento “pegajoso” y hasta con invitados sorpresa como Novak Djokovic, en el ambiente de Roland Garros. Más no se puede pedir de un video.




Jesus of Suburbia

Greenday (2005)

https://www.youtube.com/watch?v=FNKPYhXmzoE
Una película encerrada en un video musical. Un manifiesto de la frustración de toda una generación resumido en 6 minutos impresionantes. Todo el dolor, la rabia y el resentimiento que la canción transmite con sus notas fue perfectamente plasmado en una filmación oscura y sin desperdicio. Si acaso tu vida pasó por crecer en un suburbio, entenderás perfecto.



Good Song
Blur (2003)

Abominable animación, abominable historia, abominable final... increíble rola... ¿Qué mejor combinación para hacer un video memorable?

Tengo que confesar que las primeras 14 veces que vi esta chulada se me retorcieron las tripas, pero a partir de la 15 fui muy feliz, aunque se me siguen retorciendo las tripas al verlo. Obra maestra.




19/2000
Gorillaz (2001)
 

Este fue apenas el segundo video de la banda y el primerito en rompernos los ojos con efectos padrísimos para la época, además de que la historia, surreal por el escenario, nos capturó como sardinas, con los muchachos cantando mientras conducen a toda velocidad en una carretera suspendida en la nada. El final es hilarante.

 


Cartoon Heroes


Aqua (2000)

Una de las rolas más pegajosas que he escuchado en mi vida no solo vino en un momento en que el solo recuerdo alegría en mi vida, sino que trajo consigo un video divertidísimo sobre la invasión de un pulpo gigante que destruye las principales ciudades del mundo (¿cómo rayos llegó a París?) hasta que los héroes de caricaturas aparecen y el resto hay que verlo. Me fascina este video, me fascina la rola, me fascina los recuerdos que me traen ambos.




Learning to Fly

The Foo Fighters (1999)



La rola me marcó de por vida y el video no deja de hacerme reír cada que lo veo. Los Foo Fighters en todos los papeles posibles hacen de esta clásica aventura aérea en la que los Foo salvan a un vuelo de valer gorro, una comedia imperdible y divertidísima en la que hasta Jack Black es simpático (y eso ya es decir mucho).



Coffee and TV


Blur (1999)

Todo un clásico para quienes se jactan de ver videos musicales, la historia de "la cajita de leche" que busca a un irresponsable músico que deja a su familia es una entrañable odisea de un pequeño personaje que cruza la ciudad sorteando cualquier cantidad de aventuras hasta cumplir su cometido y finalmente obtener la mejor recompensa a la que cualquier ser vivo, o cajita de leche, puede aspirar en esta existencia.
Es hermoso.  






Body Movin'

The Beastie Boys (1998)





Muere de risa cada segundo de uno de los videos más tontos (que ya es decir mucho) de los Beastie Boys. Parodia simpatiquísima de James Bond, esta pieza tiene de todo al ritmo de una de las rolas más locas de Hello Nasty, con el inconfundible estilo de los Beastie, aunque ahora no solo se la pasan correteándose.
Advertencia: en este video hay sangre, decapitaciones y finales inesperados, pero deliciosos.


Special


Garbage (1998)
 

Una de naves espaciales para acompañar una de las más chidas canciones de Garbage. Aunque la historia es como un videojuego sin que en realidad pase mucho, la épica batalla en la que Shirley Manson nos demuestra que puedes pilotear un caza espacial con las uñas largas tiene mucho de entretenido y, aunque dejó unos puntos suspensivos que jamás encontraron secuela, al menos nos invita a pensar cómo pudo continuar la historia y con qué rola...


Bittersweet Sypmphony


The Verve (1997)



No cuenta nada pero a la vez narra todo. Este video no necesita presentación porque su sencillez lo hizo un clásico, pero en ningún momento es simple. Retrata con cierta crudeza la indiferencia que la sociedad ya mostraba a niveles superlativos en la época en que fue lanzado, haciéndose tristemente universal para cualquier etapa de la humanidad moderna.


A Matter of Trust


Billy Joel (1986)



Buena música, día caluroso, mucha gente, New York City: los ingredientes son suficientes para una pequeña historia que raya en lo soberbio, porque no puedes dejar de verla, pero cuesta trabajo pues las ganas de bailar son increíblemente contagiosas. Estampa de la época en que fue hecho, este video es además una pieza de historia. No le faltan detalles para reír, como la señora que grita "Shut up!" y no diré más para no arruinarte el final si es que no lo has visto.
 


Your Love


The Outfield (1986)
 

Aunque está a nada de no entrar en la categoría, este video tiene un lugarcito especial en mi corazón no por lo lento con que se mueve la narración del flirteo entre el vocalista de The Outfield con la "autora" del arte de la portada de Play Deep, sino por la única y sencilla razón de que la secuencia final me pareció soberbia, por la manera en que se movió la cámara y por los sentimientos de nostalgia que se disparan apenas la protagonista pisa la calle. Lo amo.





Papa Don't Preach

Madonna (1986)




A lo largo de su longeva carrera, Madonna ha hecho decenas y decenas de videos, pero casi ninguno cuenta una historia y ninguno la cuenta como este. La historia es muy sencilla, pero va muy de la mano con la letra de la canción y el ritmo del mismo es una chulada. Mención para el intro del video con imágenes de New York a la par de la música y aplausos para la secuencia final, soberbia para su tiempo.




Stuck with You


Huey Lewis and The News (1986)

https://www.youtube.com/watch?v=J08ZwySCoJ8
Divertidísima historia para una "feel good song" como hay pocas. Es una pequeña película atrapada en un video, con la clásica historia de los náufragos pero llevada a una dimensión distinta y sorpresiva con el objeto de darle a la canción y a la banda sus papeles protagónicos. Por cierto, imposible no enamorarse de Keely Shaye (supongo que ahí debe haberla visto Pierce Brosnan).





Take on Me

A-Ha (1985)


Un absoluto clásico. Revolucionario por su técnica y con una historia surreal que ha sobrevivido al paso del tiempo. Hoy ya nadie recuerda las "tiras cómicas del periódico", pero en 1985 eran una obligación para chicos y grandes todos los domingos. De niño solía dormirme recreando su historia en mi imaginación y, claro, hacía una adaptación a mis propios sueños de infancia.




Nikita

Elton John (1985)


En una época en la que todo lo que tenía que ver con la URSS era tildado de diabólico, esta historia de amor de Sir Elton de verdad que nos obligó a ver hacia esa parte del mundo de una forma distinta. Hoy es lo más común y corriente del universo, pero a mediados de los 80 pensar en una historia así era casi impensable. La rola es, por cierto, soberbia.




Girls Just Want to Have Fun
Cindy Lauper (1983)

La historia es de lo más simple, pero la simpatía con que está contada, la interacción con la música, incluso los personajes (un luchador es el papá de Cindy), hacen de esta joya del feminismo ochentero un hermoso tesoro que te cuenta únicamente cómo una chica quiere tener control de su vida y hacer lo que le dé la gana. Lo amé de chico, lo sigo amando ahora y lo amaré cuando no me quede aliento. 



11.20.2019

El Gran Concierto

Se recomienda leer esta rola al son de Brown Eyed Girl de Van Morrison

 

Después de dar el primer pequeño paso al mostrarle a la "Chica del Chaleco" mi letrero de despedida, esa pequeña víscera que tenía latiendo a toda velocidad dentro del tórax me exigía dar un salto... y así lo intenté.

PRELUDIO: "EL HOLA EN EL PATIO".

Esas tardes de otoño al ritmo de The New Kids on the Block parecían pasar muy rápidamente para todos nosotros. El quinto semestre del bachillerato no tenía piedad y nos quería machacar con clases pesadas, miles de trabajos por equipo y hasta guiños de conflictos políticos que ya luego conoceríamos a fondo.

Para mí todo eso tenía una importancia secundaria. Mi mundo giraba alrededor de un salón de láminas de metal que era refugio del ser más hermoso sobre la faz de la tierra.

El "Hola" escrito en una hoja de papel que tuve que cambiar de emergencia por un "Adiós" en El Grito en el Papel exigía su turno ante los ojos de esa chica y me puse como tarea prioritaria cumplirle. Ella tenía que verlo.

Desafortunadamente, mi ataque de valor de la vez anterior parecía haber sido solo eso, porque a la siguiente semana mis piernas volvieron a congelarse cuando debían hacer algo que se suponía tenía que ser natural: acercarme y mostrarle mi pancarta.

Tenía que ser de la forma difícil.

Esa calurosa mañana de lunes pasé más tiempo dando vueltas por el patio en busca de una oportunidad que concentrado en mis deberes estudiantiles. Poco o nada de atención presté a un par de entrevistas casuales sobre las importantes exposiciones de Antropología que se venían y mi interés por socializar con mis compañeras del 5o. E era muy poco.


Sin embargo, un encuentro casual con una de ellas, Mireya, influyó en los acontecimientos que siguieron. Pese a haber compartido escuela 2 años y un mes, nunca habíamos siquiera platicado hasta ese día que las obligaciones curriculares nos pusieron frente a frente. Ahí ella me dijo que tenía ya tiempo con mucha curiosidad por conocerme, que se le hacía un niño interesante y que me admiraba. No sé si me sonrojé, pero no dejé de darle las gracias antes de partir a clase. El suceso podría no haber sido importante, pero para mí fue una inyección de confianza para cumplir con mi misión.

A las 11:50 finalmente el escenario quedó puesto, pues la niña del Primero "C" al fin se detuvo afuera de su salón; yo caminé lentamente hacia ahí y cuando estaba a 5 metros, me detuve, miré fijamente la carpeta donde llevaba mi saludo, la vi a ella y... ¡Corrí a ocultarme!
¡Maldita sea!... Abajo del asta bandera traté de controlar mi respiración, me pregunté dónde había quedado el yo valiente de días atrás y por qué le estaba dejando su lugar al yo cobarde de siempre... 

No sé cómo, pero creo que el tiempo se detuvo, aunque el reloj no. A las 12:08, finalmente, salí de mi escondite, caminé 10 pasos, me paré muy cerca de ella y le hice una seña con mis manos. Sus amigas voltearon primero y ella fue la última, y ahí el bisílabo que había pedido a gritos encontrarse con sus ojos, lo hizo.

La escena, llena de silencio, quedó atrapada entre el bullicio del medio día en el Plantel U-2 del Colegio de Bachilleres. Pese a lo pintoresco del momento, nadie pareció percatarse de que un chico de 5o estaba parado, levantando una carpeta con una hoja que decía "Hola!" enfrente de una chica de primer semestre, quien tomó entonces la batuta del concierto.

Al principio vio el letrero con sorpresa, luego pareció dispararse su memoria en dirección a la parada del autobús en San José Vista Hermosa y antes de que tuviera la ocurrencia de darse la vuelta e irse, hice lo único que me quedaba por hacer: le sonreí... Y entonces, de su rostro emergió una sonrisa que hizo que todo lo que había alrededor se borrara por un instante y cuando sus ojos encontraron los míos el mundo recuperó el sentido.

No recuerdo qué pasó después, cuando reaccioné ya estaba en clase, al poco rato exponiendo de manera exitosa en Práctica Documental y Administrativa y luego sentado viendo al horizonte, solo, con una gran sonrisa en la cara, una sonrisa como nunca había tenido, nueva, esperanzadora.

FIN DEL PRELUDIO

Eran las 3 de la mañana del siguiente miércoles cuando una idea que había acariciado mi mente horas antes empezó a gestarse... Pese a estar atado a mis apuntes de Filosofía y Biología desde las 12 por los exámenes de la mañana siguiente, era obvio que la prioridad de mis neuronas estaba en dar un paso más allá con "La Chica del Chaleco".

Resultaba evidente que "Adiós" y "Hola" se habían quedado cortas como expresiones de lo que mi corazón quería gritarle a esa niña del Primero "C", aunque también era obvio que si intentaba esbozar 2 palabras frente a frente, se me cerraría la garganta antes de la primera y moriría asfixiado enfrente del amor de mi vida.

De ahí vino la gran idea: en el revés de las mismas fotocopias donde estaba estudiando para mi examen, un plumón y unos minutos de inspiración plasmaron un mensaje que luego fue guardado cuidadosamente entre mis papeles para ir a la escuela.

Me acosté a las 4 de la mañana y, no obstante, a las 5:30 ya estaba en pie nuevamente, con el ánimo a tope y dispuesto a llevar a cabo mi misión.

Tras abordar el CREE-Madero, repasé una vez más el plan que ya había recitado unas 200 veces desde media hora antes: Su grupo tenía la entrada a las 8:00 horas (ya me había encargado de echar un vistazo a los horarios publicados en las puertas de la coordinación de la escuela unas semanas antes). Se suponía que yo tenía clase de Comunicación a las 7:00, pero desde el inicio del semestre la maestra no se había presentado una sola vez, por lo que los astros se alineaban perfectamente. Solo debía llegar a las 7:00 y esperar a "La Chica del Chaleco" en la entrada del plantel.

Ubicado en la jardinera oeste a la hora señalada, decidí sacar mis apuntes de biología y ponerme a estudiar, pues el examen era a las 8:00... Pasaron los minutos y fui modificando mi posición en aras de que mi plan no fallara... Acabé justo enfrente de la puerta de la escuela, para frenarla antes de que entrara y así no se me escapara. ¡La estratagema perfecta!

Sin embargo, a partir de ese instante los minutos empezaron a tener 90 segundos cada uno y yo daba vueltas en un radio de 15 milímetros amenazando con volverme loco... un poco más... Las clasificaciones del reino monera, la briofitas y las monocotiledóneas hicieron un coctel mortal con mi angustia y no precisamente porque no entendía nada de lo que estaba tratando de estudiar, sino porque ella no llegaba.

Cuando dieron las 7:30 las cosas se pusieron difíciles, pues el riesgo de que algún compañero se detuviera a platicar conmigo y que en ese momento pasara ella, digamos que era mayúsculo, pues estaba parado ni más ni menos que en la puerta de la escuela. Por eso, más de una vez al ver venir a los potenciales platicadores, corrí a esconderme atrás del edificio 1 para luego volver a mi posición original.

La cosa funcionó más o menos con decencia hasta que el reloj marcó las 7:40. Entonces sucedió lo sorpresivo, lo increíble, lo inesperado... Mis ojos se abrieron de par en par cuando la vi venir... sí, era ella... ¡La maestra de Comunicación!

¡Noooooooooooooooooo!

Luego de un mes de ausencias se le ocurrió presentarse por primera vez justo ese día, en mi día... ¡Noooooo! No podía permitir que eso arruinara mis planes, simplemente no podía... 


Digamos que en ese instante contravine mi naturaleza de estudiante responsable, pero la vida no me daba una opción mejor mejor que correr a esconderme y dejar que la primera clase de Comunicación del 5o. "F" de ese semestre empezara sin mí.

El tiempo siguió pasando y conforme las 8:00 se acercaban la angustia por el examen de Biología se hacía casi tan grande como mis ansias por que ella llegara... y de pronto, a lo lejos, una luz de armonía iluminó el Plantel U-2 del Colegio de Bachilleres... Ahora sí, era ella, caminando con esa gracia que podía poner de cabeza al mundo.

A las 7:55 me di cuenta de que estaba yo embelesado a 10 metros de la entrada de la escuela y que ella se encontraba a 15 segundos de pasar por ahí... Fue cuando tomé toda la fuerza del instante y me dije "Es ahora o nunca, amigo, si no lo haces justo en este momento, ella se va a ir y nunca podrás hacerlo", tras lo cual empecé a caminar lentamente y salí del colegio justo cuando ella subió la banqueta. 

La "Chica del Chaleco" venía con una de sus compañeras de grupo, pero era muy tarde para darle importancia a eso. Yo estaba obligado a hacer ese movimiento audaz y temerario para llamar su atención, el cual fue tan audaz y temerario que no recuerdo cuál fue... El caso es que, de alguna manera, la hice voltear y justo cuando nos miramos a los ojos, el tiempo, el mundo y el universo se detuvieron.

Los astros estaban tan alineados que incluso su amiga se paró atrás de mí para dejarnos protagonizar solos el concierto de amor más grande de la historia del U-2, un concierto sin música, sin palabras, en silencio, pero soberbio, único e irrepetible...
  

HOJA 1: "Hola"
La misma que ya había visto. Incluso, creo que pensó que repetiría mi numerito de 2 días antes y estuvo a punto de reiniciar su camino pero el sonido del papel moviéndose la detuvo.


HOJA 2: "Solo te robo un par de segundos" 
Ella frena y pone cara de intrigada... Tenía su atención absoluta y era hora de ejecutar la parte más arriesgada de todo el plan.

HOJA 3: "Tal vez te parezca un poco descabellado que te lo diga..."
Ella frunce un poco extrañada, yo sudo como pocas veces.

HOJA 4: "PERO..."
y entonces, de entre todos mis apuntes de biología, sale esa última hoja, ese mensaje que llevaba guardado semanas en mi corazón esperando salir, soñando con llegar hasta sus ojos.

HOJA 5: "...TIENES UNA HERMOSA SONRISA"
Ella se queda quieta, hasta me parece que lee dos veces el último letrero.

Entonces, ambos alzamos la mirada al mismo tiempo y nos miramos. Creo que está un poco, aunque sea un poquito, sonrojada. De su boca emana un "Gracias" que nunca, jamás, por más tiempo y tormentas que pasen, podré olvidar, por el tono, por el momento, por la dulzura de su voz...
Como si hubiera ido preparado para esa reacción, justo en el instante en que movió su pie derecho, salió el cerrojazo del concierto...

HOJA 6: "CHAO"
Eran las 8 de la mañana en punto.
Un minuto después, ella ya se había perdido entre el bullicio de la escuela y yo seguía congelado en la entrada, suspirando y agradeciéndole a Dios por su apoyo esa mañana.


Al poco rato la vida en el U-2 volvía a ser la misma de siempre.
Yo tuve 2 exámenes, ella estuvo casi todo el tiempo metida en su salón de láminas y tal vez, no sé si en realidad o solo me lo imaginé, en algún momento del día, nos vimos de lejos, pero ninguno de los dos hizo más nada, porque ese miércoles, ya todo ESTABA DICHO.


COROLARIO
Aunque Bob Dylan ya lo había hecho muchos años atrás e INXS lo imitó en 1987, juro por lo más sagrado de mi existencia que antes de esa mañana de 1990 nunca vi los videos de Subterranean Homesick Blues y Mediate por lo que, para mí y, debo decirlo, para ella, la idea de ir pasando las hojas con las frases escritas, fue original...
     

5.15.2019

El día que José Lazcarro salvó una vida

Se recomienda leer esta historia al son de Losing My Religion, de R.E.M.

Saltar de una vida de educación pública a la Universidad de las Américas Puebla ya en sí era una acrobacia de dificultad extrema, pero lo que me depararía la vida después de apenas un semestre desafió la exigencia del más atrevido de los acróbatas.

Las reglas académicas estaban claras y hasta firmé un papel aceptándolas cuando fui aceptado en la institución en el otoño de 1991, honrado con la Beca Excelencia Jenkins:

1. Cada semestre debía obtener un promedio acumulado de 90.
2. Cada semestre debía meter una carga de al menos 30 unidades (es decir, 5 materias en promedio), para no llevármela fácil con menos.


Al ser mi primer semestre, tuve que meter 3 materias en las cuales el promedio no importaba, pues según el programa, la calificación era AC para acreditado y NA para no acreditado... "Papita" si pensábamos en esas tres asignaturas, pues podía sacar 80 y no ver en peligro mi beca, aunque eso implicaba que tenía que sacar 90 entre solo dos materias... Ay nanita.

Uno de los cursos AC/NA era álgebra, la pesadilla de todo aquel que entraba a estudiar cualquier carrera de Humanidades, otra era dibujo básico, que se veía en el papel como un día de campo para cualquier aspirante a diseñador gráfico.

Oh, qué diferente fue en la realidad. Primer parcial: 70... Reprobado. ¡¿En dibujo básico?!
Lo que creí era un accidente tuvo réplica no solo en el segundo sino también en el tercer parcial: 70 y 70... Reprobado todo el semestre ¡en dibujo básico!


Extraña ironía, en álgebra iba con 100, misma calificación que tenía en otras 2 asignaturas, además de un 97 para completar mi horario.

Después del tercer parcial, mi corazón estaba a punto de reventar pues fue hasta entonces que empecé a vislumbrar la posibilidad real de que me echaran de la Universidad de las Américas por esa materia, en mi primer semestre. Ya entonces sabía que necesitaba un milagro para acreditar una asignatura que solo requería de un maldito 7.5 para olvidarse de él.

Lo extraño es que durante todo el curso traté de que el maestro José Chávez Huacuja me ayudara a encontrar cuál era la falla para corregirla. Varias veces me indicó que íbamos mejorando, pero a la hora de los exámenes departamentales, que calificaban todos los profesores de la carrera de Artes Plásticas, el 70 acababa siempre en mis dibujos.

Aun así conservé la esperanza hasta el último día. Sudé como pocas veces el día del examen final y debí esperar varios días a que publicaran las calificaciones en una vitrina a un lado de la jefatura de la carrera... Ese legendario muro de los lamentos...

Esa mañana del diciembre más frío de mi vida, la imagen del NA junto a mi número de estudiante se clavó como una daga en el centro de mi corazón.

Era oficial: estaba fuera de la Universidad de las Américas Puebla, reprobado en Dibujo Básico, en mi primer semestre... Después de ver una y otra vez la lista como creyendo que por repasarla mil veces las letras iban a cambiarse por AC, entré en una especie de trance y vagué sin rumbo por los pasillos de la Hacienda, pero tuve la fortuna de terminar en el aula de Patricia Ríos-Zertuche, en el segundo piso.

Después de ser la primera persona que se enteraba de mi desgracia, mi profesora de Introducción al Diseño dedicó más de una hora de su tiempo a reconfortarme en ese trágico instante y a tratar de hacerme entender que no era el fin del mundo, aunque creo que no tuvo mucho éxito... En efecto, era el fin de mi mundo. Cuando bajé las escaleras dispuesto a partir, la realidad me golpeó con toda su fuerza. Mi vida estaba arruinada, había perdido la Beca Excelencia Jenkins, tendría que dejar la Universidad de mis sueños... y lo peor es que no sabía por qué...

Al cruzar el segundo patio de la Hacienda, esa pregunta retumbaba en mi mente una y otra vez "¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?" Eran alrededor de las cuatro de la tarde y ya no había un alma en el lugar, pero en ese momento, apareció por el pasillo José Lazcarro Toquero, a quien conocimos en varias de las visitas que había hecho a nuestro salón de clases, presentado como el nuevo jefe del Departamento de Artes Plásticas a partir de ese semestre. Lo saludé, me saludó, pasamos de largo...

Me detuve en seco y pensé que justo era él quien podía responder la pregunta que retumbaba en mi mente y desgarraba mi alma... ¿por qué me voy de la Uni, qué tienen de malo mis dibujos?
 

Lo alcancé en su oficina con la firme convicción de que si iba a irme para siempre de la Universidad de las Américas Puebla, al menos me iría sabiendo por qué.

Le platiqué mi caso como si fuera el de cualquier estudiante y el profe, siempre con una maravillosa sonrisa en su rostro, le dio claridad a la situación: Yo era uno de muchos reprobados de mi grupo, el cual había salido muy por abajo del promedio de todos los que hicieron la materia durante el semestre. Había un patrón que el profe se explicaba de una manera muy sencilla; justo ese semestre, el maestro Chávez Huacuja había sido relevado de la jefatura del Departamento de Artes Plásticas y justo ese semestre se había introducido el sistema de evaluación departamental, en el que había un criterio uniforme de enseñanza para todos los grupos. Chávez Huacuja no había tomado muy a bien el cambio y no había respetado los parámetros del departamento. Impartió la clase a su modo y la consecuencia es que más de 10 alumnos estaban reprobados.

Entonces Pepe Lazcarro me dijo que no me preocupara, que iban a tener especial atención en los muchachos que repetirían el curso en el siguiente semestre para regularizarlos lo antes posible.
En ese momento mis ojos se nublaron y como que sentí que las piernas se me iban a doblar ante de decir "No habrá próximo semestre para mí, profe".

Ante la cara que puso el profe tuve que soltarme a platicarle mi historia a sabiendas de que era como narrar mi propia muerte por segunda vez en la misma tarde. Al terminar, ya destrozado por dentro y creo que también por fuera, tomé mis cosas para darle las gracias al maestro y partir finalmente, pero antes de dejar que me ahogara en mi agonía, Pepe Lazcarro me salvó la vida:

–"¿Por qué no pides una revisión de examen?"
–"¿Revisión de qué..?"
 –"Haz la solicitud en tu departamento académico, trae todos tus dibujos y se hace una junta con todos los profesores del departamento para reevaluar con el contexto que te acabo de explicar y si tu trabajo tiene cosas buenas, podría cambiar la calificación. El veredicto estaría en los primeros días del próximo año".

Días después mis dibujos estaban en la oficina de Pepe Lazcarro.
Aquella fue la peor Navidad de mi vida, inmerso en la incertidumbre, sin saber qué sería de mi vida al siguiente año... Más de una noche me dormí después de llorar largo y tendido.

El primer lunes laboral de enero yo era el primero que había entrado al cubículo de Mary González de Cosío, quien como jefa del departamento de mi carrera, era la encargada de darme a conocer el resultado de la revisión. No recuerdo si a mí se me hizo temprano o a ella tarde, lo cierto es que pasé más o menos 45 minutos sentado en una silla esperando, sin saber qué sentir, sin saber si podía seguir llamando a la UDLAP mi escuela o no.

Mary González llegó y tras pedirme que esperara un poco más, entró a su oficina y cerró la puerta.
No pude leer nada entre líneas, mi corazón latía a toda velocidad, mi vida estaba en la cuerda floja.

Y entonces entró Pepe Lazcarro, con esa gran sonrisa que siempre lo acompañaba. Alegre y dicharachero, me preguntó cómo había pasado el fin de año y tras mi escueta respuesta, comenzó a platicarme de los planes que tenían en la carrera para inicio de año y lo entusiasmado que estaba de recibir a los nuevos estudiantes. Mientras él se servía agua de un garrafón, mi alma se desangraba ante la incertidumbre.

Habría roto en llanto, aunque ya no me quedaban lágrimas, pero el maestro no me dio tiempo... "Ahhhh, y por cierto, tu problema ya se solucionó, nos vemos por aquí para el inicio de clases.", me dijo mientras le daba el primer sorbo a su taza.

Nunca todo ese primer semestre había salido sonriendo de la Uni, pero esa mañana me fui cantando de mi escuela, de la Universidad de mis sueños, de la que estuve a punto de irme con el corazón destrozado de no haberme empeñado en saber por qué.

Aquel semestre se encadenaron una serie de hechos singulares e irrepetibles que se ataron unos con otros para cargarse mi carrera profesional como ofrenda; lo cual afortunadamente no ocurrió porque aquel diciembre, justo a tiempo, José Lazcarro salvó una vida al conducirme por la ruta para cambiar algo que parecía no tener remedio. Aunque eso no fue todo, porque en enero la salvó de manera definitiva, pues él fue mi profesor de Dibujo 1, materia a la que llegué con 70 y en la que ahora debía sacar mínimo 90. Su guía, su paciencia y su comprensión me llevaron a que mi primer parcial fuera un 80... El 80 más valioso de mi vida... Un 80 que me llevé a un rincón de la Hacienda, adonde lo festejé con lágrimas... Al fin había aprobado un examen de dibujo y lo había hecho gracias a Pepe Lazcarro.

A partir de ahí ya dependía de mí y no iba a fallar... en el tercer parcial llegó el primer 100 y ese número no abandonaría ninguno de mis exámenes en Dibujo 2, 3 y 4... 

El resto es historia.